Amasijos Boyacenses: tradición, maíz y sabor de fogón
El sabor que guarda la memoria de un pueblo
Si hay algo que distingue a Boyacá es la manera en que sus sabores conectan con la historia, la familia y la tradición. Entre esos tesoros culinarios, los amasijos ocupan un lugar especial: recetas que pasan de generación en generación, preparadas con paciencia, manos sabias y un cariño que se siente desde el primer bocado.
Los amasijos no son solo alimentos. Son un ritual. Una herencia que aún vive en los hornos de barro, en las madrugadas campesinas y en las mesas de las abuelas. Y desde Hotel Zuhe queremos honrar estos sabores que nos representan y enamoran a quienes nos visitan.

Un legado que se amasa con historia
En cada pueblo boyacense, el olor a amasijos recién horneados es una invitación a detenerse y disfrutar la sencillez de la vida. No importa si es en un mercado dominical, una panadería tradicional o la cocina de una casona antigua: siempre habrá un amasijo esperando contar una historia.
• Almojábanas:
suavidad y sabor auténtico
Hechas con cuajada fresca, almidón de maíz y mantequilla, son esponjosas y ligeramente dulces. Perfectas para acompañar un chocolate caliente o un tinto campesino.
• Pan de yuca:
un clásico que nunca falla
Compacto, fragante y delicioso. Su mezcla de queso y yuca lo convierte en un pan universalmente querido por locales y viajeros.
• Achiras:
el crujido de la tradición
Elaboradas con harina de achira —una planta ancestral—, estas galletitas crujientes son un símbolo del altiplano y un infaltable en cualquier viaje por Boyacá.
• Torta de cuajada:
la reina de los hornos campesinos
De textura suave y sabor delicado, es uno de los postres más representativos de la región, preparado con cuajada fresca y horneado lentamente para lograr su esencia única.
Un patrimonio que sigue vivo
Los amasijos boyacenses son la prueba de que la tradición no necesita sofisticación para ser memorable. Su magia reside en la sencillez, en los ingredientes locales, en el conocimiento heredado y en el valor que los habitantes del departamento dan a su cultura.
Hoy, siguen siendo parte fundamental de la vida diaria:
- se disfrutan en celebraciones familiares,
- se venden en mercados campesinos,
- acompañan los desayunos dominicales,
- y representan un símbolo de hospitalidad y arraigo.
El sabor que identifica a Boyacá
Cada amasijo es un pequeño recordatorio de quiénes somos: un pueblo orgulloso de su historia, trabajador, cálido y profundamente conectado con sus raíces. Y aunque los tiempos cambien, este legado sigue uniéndonos alrededor de una mesa, un fogón y un olor que nunca se olvida.
En Boyacá, la tradición se saborea… y se vive en un Experiencia Que Te Energiza









